Se confunden constantemente porque los tres «guardan algo que se ve». Pero hacen cosas distintas, y elegir mal se paga: un plano en JPG con las líneas sucias, un documento en PNG que pesa 40 MB, un contrato en JPG que no se puede firmar.

PDF: documentos

Un PDF no es una imagen: es un documento. Puede llevar texto de verdad —seleccionable, buscable, copiable—, varias páginas, enlaces, formularios y firmas. Y está pensado para verse igual en cualquier ordenador e imprimirse tal cual.

Úsalo para todo lo que sea un documento: contratos, facturas, informes, currículums, cualquier cosa de más de una página y todo lo que vaya a imprimirse o firmarse.

No lo uses para una sola imagen que solo quieres enseñar: obligas a la otra persona a abrir un visor para ver una foto.

JPG: fotografías

El JPG está diseñado para fotos y comprime aprovechando lo que el ojo no nota en imágenes con muchos degradados. Consigue archivos pequeñísimos con muy buena apariencia.

Su límite: es un formato con pérdida. Cada vez que se guarda, pierde algo. En una foto no se aprecia; en líneas rectas y texto sí, y aparece esa suciedad gris característica alrededor de las letras. Ampliando una captura de pantalla guardada en JPG se ve enseguida.

Úsalo para fotografías, y para páginas de documento cuando lo importante sea que pese poco.

No lo uses para capturas de pantalla, planos, gráficos, tablas ni logotipos.

PNG: todo lo que tiene líneas

El PNG comprime sin pérdida: lo que guardas es exactamente lo que abres. Y admite transparencia, que el JPG no.

Es la elección para capturas de pantalla, planos, esquemas, gráficos, tablas y logotipos: los bordes salen limpios y el texto nítido por mucho que amplíes. El precio es el peso: en una fotografía, un PNG puede ocupar cinco o diez veces más que el JPG equivalente, sin ninguna ventaja visible.

Úsalo para capturas, gráficos, imágenes con texto, logotipos y cualquier cosa que necesite fondo transparente.

No lo uses para fotografías: multiplicas el tamaño a cambio de nada.

La regla de tres segundos

  • ¿Es un documento, tiene varias páginas o hay que firmarlo? → PDF
  • ¿Es una fotografía? → JPG
  • ¿Tiene texto, líneas o necesita transparencia? → PNG

Pasar de uno a otro sin estropearlo

Convertir siempre pierde algo, así que conviene hacerlo en el orden correcto y una sola vez.

De imágenes a PDF: es la conversión más limpia, porque el PDF simplemente mete la imagen dentro. Con JPG a PDF los JPG y PNG se incrustan tal cual, sin recomprimir.

De PDF a imagen: aquí sí eliges. Si la página es sobre todo texto o gráficos, PDF a PNG; si es sobre todo fotografía o necesitas que pese poco, PDF a JPG. Y ojo: al convertir un PDF a imagen pierdes el texto seleccionable para siempre. Si alguien te pide «el contrato en JPG», casi siempre es mejor mandarle el PDF.

Regla que ahorra disgustos: guarda siempre el original y convierte a partir de él. Convertir una conversión acumula pérdidas.